miércoles, 4 de diciembre de 2013

Descontrol atinado....


Desatino controlado.

Una cabriola del destino
le devolvió el recuerdo de si mismo.
Un nueve largo apuntándole a la sien
lo retornó directo a la cordura.
¡O te marchas o te mato!
Marchó.
No lo mató, pero murió.

Y ahora poetizo
desde el otro renacido.